Opus 35
Cambio climático
El ser animálico
La evolución del ser humano, su desarrollo, su código moral, sus leyes, su ordenación, simplemente son puros espejismos del lenguaje. La raíz del hombre es la misma y como especie, el comportamiento, intuiciones e instintos no difieren entre los diferentes humanos que habitan y habitaron, sincrónica y diacrónicamente.
Pura fantasía reveladora sería un documental, de profundas notas animálicas, que atienda al contenido de la especie y no al contenido del lenguaje. Un retrato extraño de nosotros mismos, que pueda despertar ese conocimiento absoluto que tanto hemos buscado, en el cielo, en la tierra, en las estrellas, en el núcleo de la tierra, en las galaxias lejanas.
Un creador que nos pinte como somos: Homos dicen ser. Sapiens como categoría se atribuyen, en base a una estructura hecha por ellos mismos. Y todo el ruido que han hecho por los siglos de los siglos ha sido producto de una obcecación por cumplirse a sí mismos, como si el destino del hombre fuera el propio hombre. Como si hubiera un destino, si acaso, que hubiera que plantearse.
Y no es que fuera del lenguaje no haya nada, el abismo, expresión delirante donde las haya. Es que fuera del lenguaje solo está eso, un visión reveladora de que, al margen de las lenguas, de lo complejo de la estructura social y los sistemas culturales, lo que hay es una especie que, en esencia, tampoco tiene tanto de especial.
Qué significamos como especie. Cómo nos pintaría la IA si pudiéramos explicárselo. ¿Será capaz de revelarse un día y retratarnos como especie? De plasmar nuestros comportamientos con paternalismo, como hacemos los hombres con los demás seres, sin vernos a nosotros reflejados en aquellas criaturas.
Qué dirá de nosotros esa extranjera, esa extraña, que nos escruta lejana y objetivamente, sin historia ni emoción de por medio que le impida ver con claridad todo lo que sobresale por encima de las cosas.
El regalo
Rebuscando otra cosa me encontré tu regalo. Como lo plastificaste entonces, sigue intacto. Me describías en pocas palabras, muy bien elegidas y sin embargo, estoy segura que no las elegiste. Solo dijiste. Solo pensaste y lo escribiste. Era hermoso entonces porque me hiciste creer que yo era eso. Y quizás lo era y por eso lo dijiste, tú que tanto amas la verdad. Pero hoy, cuando lo encontré entre las páginas de un libro, tuve que hacer memoria para comprender a qué te referías. Lo encontré muy rápido, entre mis recuerdos, pero tuve que hacer ese ejercicio memorístico para comprender a quién le decías las palabras escritas. Ahora ya no soy eso. Soy otra cosa, tan otra como cualquier otra, siguiendo el camino o conformando el camino como los adoquines que un día son puestos en la calzada y relucen para después llenarse de tierra y aplastarse. Y sin embargo, todo está en su sitio, en su perfecta unión. El amor es extraño. No puede uno comprender cómo se transforma tanto y sigue viviendo de la manera en que lo hace. Supongo que es justamente eso. La convicción racional de lo incomprensible.
Gatos
Me gusta leer cuando solo mis gatos me rodean. Es como estar en una extraña biblioteca que no existe. Un espacio donde la paz reina, donde el conocimiento aguarda sin prisa alguna. Un lugar donde solamente estás. Hay silencio pero los pequeños y breves ruidos del exterior que son lejanamente perceptibles lo convierten en una ausencia plácida, acompañada. Mis gatos mueven sus orejas, cada uno en un sitio distinto de la sala, y miran hacia esos ruidos como si estuvieran observando algún fantasma. Pero sus ojos son mansos, por momentos los cierran levemente y cuando parece que van a dormirse, miran hacia otro lado. No tienen miedo. Están tranquilos. No tienen prisa. No existe humano sobre la tierra que pueda reconfortarme como lo hacen mis gatos, día tras día, sin que ellos se den cuenta. Menos mal. No sabría cómo, no tendría forma de poder devolvérselo.
La nación ganadora
Mientras sigáis anhelando la victoria siempre, vuestro odio nunca cesará y no habrá gozo que no esté manchado y respiración profunda que alcance el alma. El mayor premio que recibiréis será la condición inhumana de todo aquello que engendre vuestra Madre, quien os salvaguarda sin mirar más allá de su propio terruño.
El sacrificio a la Verdad
Los cristales están sucios
Botánica
Se añade un exceso de abono en la maceta, sobre la tierra de una planta sana y vigorosa. Se finge después olvidarlo. Se comienza a observar cómo las flores y hojas empiezan a quemarse desde dentro, "inexplicablemente". Después, de forma gradual a la destrucción, se van sustituyendo las flores y las hojas por flores y hojas de plástico.
Un día la planta será enteramente artificial y nada tendrá que ver con el civismo de lo bonito.
Qué ordinariez.